jueves, 23 de noviembre de 2017

Barandillas de pesadillas

Valga esta rima fácil para mostrar hoy en el blog una colección de barandillas que, más que elemento de protección, constituyen un plan de ataque al sentido común.

Empezamos "suave", con un pasamanos de escalera poco afable con los sistemas de prevención contra el fuego. Señores arquitectos, señores técnicos de instalaciones: no viene mal hablar entre ustedes de vez en cuando.



Y pasamos de los efectos de falta de comunicación entre técncios a una falta de reflexión de un solo individuo (sin entrar a indagar sobre su profesión). ¿O tal vez no es un descuido y la intención es que se desgasten solo una parte de los peldaños?



En Santander, en la calle San Celedonio, han puesto una barandilla para proteger a los peatones del tráfico rodado. Pero, tal vez les han protegido demasiado ¿no?


Foto: Shacktale


Foto: Shaktale

Hay urbanistas que demuestran su amor a las barandillas. Amor que, a veces, parece convertirse en obsesión... Si alguno se pregunta qué narices es esto, es la respuesta de un ayuntamiento a la solicitud de una vecina para que hicieran la entrada a su casa "accesible".



Luego está el operario al que lo que le importa es su barandilla, sin reparar en dónde se implanta ni lo que había antes. Independientemente de que vemos como, con este criterio, se fastidia un carril bici, no entiendo muy bien el objetivo de esta barandilla.



Hay quien dice que no se pueden poner puertas al campo. ¿Que no? ¡Qué poca fe tienen en los descerebrados!



Y terminamos con un caso de un tío con pocas ganas de complicarse la vida. Es sí, no sé si ha sido por falta de ganas de trabajar (menudo engorro andar cortando y soldando un tramo de valla para que coincida con el camino) o por puro pasotismo ("¿A mí me van a decir por donde tiene que pasar la gente?")







martes, 14 de noviembre de 2017

Enlaces de otra dimensión

El mundo de la ingeniería nos deja en ocasiones obras sorprendentes, tanto en sentido positivo como negativo. Es el caso de algunos enlaces singulares cuyo tamaño y/o complejidad no suelen dejar indiferente a casi nadie.

Empezamos con el Gate Tower Buildin en Osaka, Japón. ¿Habéis visto alguna vez un enlace que atraviese un edificio?


Parece ser que no había mucho sitio y se optó por "tirar por la calle de en medio". Bueno, en este caso más bien por "el edificio de en medio".


El edificio tiene 16 plantas y 71,9 metros de altura.


En el directorio del hall, la autopista figura como la “inquilina” de las plantas 5 a 7.


De Osaka nos vamos a Sanghai donde el puente Nanpú conecta los distritos de Puxi y Pudong sobre el río Huangpu.


En uno de sus extremos una gran espiral ordena las conexiones con el viario local.


Bajo la espiral, un complejo entramado de ramales distribuye los tráficos a los viales adyacentes.


Cómo no, los yankees, tan amantes de las súper-autopistas, tenían que tener algún mega-enlace en esta entrada. Hemos escogido el enlace Springfield, en Virginia. Y no, no tiene nada que ver con los Simpson.


También conocido como Mixing Bowl (recipiente de mezcla), enlaza las interestatales 95, 395, y 495 a las afueras de Washingtong D.C.


No dejamos los EEUU y nos vamos a Los Ángeles, donde encontramos el enlace Judge Harry Pregerson con 5 niveles y 35 metros de altura.


Además de servir de enlace a las interestatales 105 y 110, ofrece diversas salidas al viario local y es atravesado por las líneas Green Line y Express Lanes de metro y un carril VAO.

Los Británicos se meten también en esta pequeña selección con el enlace Gravelly Hill, en Birmingham.


También conocido como el enlace espagueti, más que por su tamaño destaca por su complejidad.



Los australianos también aportan su granito de arena. El enlace Bowen Hills se encuentra en Brisbane (Queensland).


Entra en la lista por su aspecto laberíntico, y enlaza el túnel de Clem Jones, la autopista al aeropuerto y la circunvalación de la ciudad.


Volvemos a Sanghai para ver el enlace Yan’an.


Se trata de un enlace de 6 niveles que, además de conectar con el viario local, enlaza dos autopistas elevadas. Incluye también una pasarela peatonal.


Y terminamos donde empezamos: en Osaka. Este es el enlace Oyamazaki.


Otra estupenda muestra de lo enrevesado que podemos ser los Ingenieros de Caminos.

martes, 7 de noviembre de 2017

Pasos de creatividad

El reglamento de circulación español no reconoce otro paso de peatones que no sea una serie de bandas paralelas al eje de la calzada, de 50 cm de anchura y espaciadas entre sí 50 cm, no admitiéndose líneas de otros colores que alternen con las blancas, formando un conjunto transversal a la calzada. La mayoría de los reglamentos europeos tienen preceptos similares

Sin embargo, en ocasiones nos encontramos con pasos de peatones que incumplen estas premisas en aras de una visión más creativa. Por ejemplo, en la publicidad. Seguro que todos reconocéis quien patrocina este paso de cebra en Suiza.


O con fines puramente artísticos. El artista búlgaro Christo Guelov decoró una serie de pasos de cebra en Torrelodones (Madrid).


Mandan los diseño geométricos


Y tiene variedad


De todo un poco


Aunque Guelov decoró bastantes más, todos diferentes, pasemos a otro artistas. En Curitiba, Brasil, se marcaron este paso de peatones a modo de código de barras que servía como publicidad del centro comercial aledaño.


Seguimos con la publicidad. Este otro paso de peatones patrocinaba una peluquería en India.


Y este, que realmente imita el rayado de una cebra, incluye publicidad sobre el turismo de naturaleza en Sudáfrica.


Dejando la publicidad y volviendo al arte, en San José de Costa Rica encontramos esta manzana teñida con los colores de la bandera de la ciudad.



Este paso-piano ya lo vimos en otra entrada, pero no podía faltar aquí.


Y terminamos en Islandia donde aúna arte y funcionalidad. El efecto tridimensional de este paso de cebra tiene por objeto engañar a los conductores para que reduzcan la velocidad.



NOTA ACLARATORIA: según el reglamento de circulación español, en sentido estricto, estos no son pasos de peatones, porque alternan bandas de otro color










viernes, 27 de octubre de 2017

Peldaño a peldaño

El filósofo y escritor Leonardo Boff dijo en una ocasión “Si quieres subir una escalera larga, no mires hacia ella, mira cada peldaño”. Pues hoy vamos a discrepar con este intelectual brasileño. A las escaleras, antes de subirlas, hay que echarlas un vistazo general para ver a donde nos llevan y decidir si merece la pena subirlas (o bajarlas).


Y es que hoy traemos al blog un ramillete de escaleras que hacen cuestionarse la capacidad intelectual de los arquitectos que las diseñaron. Hemos abierto con lo una especie de tomadura de pelo: baja, para después subir y a continuación seguir bajando. De traca.

Pero enseguida veréis que hemos empezado suave. Hemos encontrado un montón de escaleras que no llevan a ninguna parte:


O tal vez están pensadas para fantasmas. Aunque siempre me he preguntado: si los espectros atraviesan las paredes ¿por que se apoyan en el suelo o en las escaleras?


Esta fastidia más, porque si te das cuenta tarde, te toca volver a subir.


Otras, simplemente te lo ponen difícil.



Algunas, realmente difícil.


Hay que reconocer que, a veces, piensan en las personas de movilidad reducida y las escaleras se acompañan con una rampa, como en este caso, en que la rampa se ha diseñado con una pendiente adecuada pero ¿para qué? ¿hacia dónde?


No me resisto a mostrar esta escalera para valientes, en el Monte Huashan (China) aunque en descarga de sus creadores podemos decir que no es lo peor del itinerario turístico de este monte, así que tampoco nos vamos a poner demasiado exigentes. Pero como curiosidad, ahí queda.


Y es que, visto lo visto, el genial Escher, más que un provocador de lo imposible, parece que fue un visionario