martes, 3 de octubre de 2017

Despilfarro de dinero público: el Puente de Riuet

El ayuntamiento de Manacor fue el promotor de un puente que se inauguró en 2004 pero que tuvo que ser demolido 8 años más tarde. La construcción y el derribo costó a las Administraciones casi 2 millones de euros. El puente, que desde el punto de vista de la movilidad seguramente aportaba soluciones al tráfico, fue un despropósito desde el punto de vista ambiental (prácticamente se metía en los balcones de las casas) y urbanístico.

El puente se pegaba en exceso a los edificios colindantes

El partido Agrupació Independent de Porto Cristo (AIPC), fue el principal defensor de la iniciativa. El proyecto del Pont del Riuet fue aprobado por el Consell de Govern en octubre de 1999, con un presupuesto 1,1 millones de euros. En 2001 se aprueba la adjudicación de las obras que fueron ejecutadas por la empresa Melchor Mascaró S.A. Estas obras se iniciaron a finales de octubre de 2002 y concluyeron en mayo de 2004.

El Puente "se metía" en las terrazas de los vecinos.

La idea inicial preveía un puente a unos 5,60 metros de altura sobre el mar, pero el proyecto aprobado en 1999 modificar el diseño inicial y ampliarlo hasta los 7,50 metros de altura y 11 de ancho.

Pronto los vecinos alertaron del excesivo acercamiento del puente a sus viviendas, lo que hizo que alguno de ellos incluso no pudiera abrir la ventana. En 2003, 17 afectados presentaron un recurso por la presunta ilegalidad del puente.


Los tribunales dieron la razón a los demandantes anulando los decretos de aprobación del proyecto y de construcción del puente. El puente, además de suponer un impacto brutal sobre el edificio colindante, se hizo vulnerando la normativa urbanística:
  • La justificación para anular los decretos fue que había "una vulneración flagrante" del reglamento de planeamiento urbanístico debido a que el trazado del puente excedía la reserva que permitían las normas urbanísticas.
  • Además, el puente no estaba contemplado en el Plan Director Sectorial de Carreteras, instrumento de planificación que podía haber justificado su ejecución, aunque vulnerase la normativa urbanística (en este caso, la normativa urbanística tendría que adaptarse al Plan de Carreteras).

2003

2009

2015

El puente debía ser demolido, pero el Ayuntamiento recurrió en el Tribunal Supremo que ratificó la sentencia. Tras esto, en enero de 2009 la sala envió un expediente administrativo al Ayuntamiento en el que se indicaba que el consistorio tenía dos meses para ejecutar la sentencia y demoler el puente. Este plazo fue superado sin que el Ayuntamiento la llevase a cabo.

Obras de demolición del puente

Finalmente, a finales de 2010 el Tribunal impuso al alcalde, Antoni Pastor, una sanción de 4.000 euros a cargo de su patrimonio por incumplir la sentencia (tenía que pagar de su bolsillo, no de las arcas del ayuntamiento). Además, le advirtió de que, en caso de proseguir los incumplimientos, seguirían las imposiciones económicas y las diligencias penales previas por desacato a la autoridad judicial. Asimismo, se informaba que cada 15 días que transcurriesen sin cumplir la sentencia, el alcalde de Manacor debería de pagar 1.500 euros más.

El ex-alcalde Antoni Pastor

Tocarle el bolsillo al alcalde (que no al ayuntamiento) supuso la agilización de los trámites para la demolición del puente. Eso sí, con un recurso de súplica por medio del alcalde para no pagar las multas impuestas que fue desestimado. En septiembre de 2011, sólo siete años y medio años después de que fuera inaugurado, se inician las obras de demolición que finalizaron en 2013.

Además de los 1.100.000 € que costó su construcción, la demolición del puente supuso otros 759.000 €. En total caso 2 millones de euros para una obra que nunca debió empezar. 









2 comentarios:

  1. No solo ambiental sino también una aberración desde el punto de vista de la movilidad. Por insostenible y porque una gran infraestructura que entra con calzador en un viario que no la puede acoger no lleva más que a alimentar el atasco al otro lado del puente. La teoría del tráfico inducido pone en evidencia que ese puente lo que hace es provocar un efecto llamada de vehículos hacia el caos en unas calles que no pueden asmir el aforo que vierte el propio puente.

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  2. Barbaridades así hay muchas... Sin ir más lejos de mi casa que un par de kilómetros perpetraron esta salvajada...

    http://www.laopinioncoruna.es/gran-coruna/2016/01/31/pantallas-viables-sabon/1037111.html

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